Estaba tranquilamente sentada en mi sofá, revisando el bloc de notas y lo que no había desarrollado en el blog esta semana, cuando llamaron a la puerta. Extrañada, fui hacia ella y miré en la pequeña pantalla de al lado quién era. Podía ver persona de mediana edad, con sus cuarenta años. Iba vestido con una gabardina larga y ropa informal.
Con la cadena todavía puesta, abrí la puerta y pregunté:
-¿Qué quiere?
- Eeeeeeh bueno mi nombre es Mike y me preguntaba si me podría dejar pasar.
- ¿Para qué?
- Bueno es que tengo que pedirte que vengas conmigo y expli-
- Adiós- y procedí a cerrar la puerta, no sin antes escuchar un chasquido de dedos. Entonces escuché cómo continuaba hablando de pie en mi salón.
- Explicar una serie de cosas relacionadas con lo que te está pasando últimamente.
- ¿¿Cómo has entrado??
Aproveché el tenerlo más cerca para fijarme más en él. Era japonés pero sus rasgos estaban muy suavizados, como si tuviese ascendencia occidental . Llevaba el pelo medio largo y tenía una pequeña barbita. En un ligero movimiento pude ver que llevaba una katana atada al cinto, que estaba bastante bien disimulada.
- Lo he hecho con magia. Tú también puedes hacerla, de hecho llevo toda la semana escuchando en mi mente todo lo que apuntas en ese diario y soy incapaz de comer carne.
-¿¿ Pero dE QUÉ ESTÁS HABLANDO SAL DE MI SALÓN??¡¡¡ QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA IR ENTRANDO EN CASA AJENAS Y-
- Un momento por favor deja que me explique.- y me callé. Mike prosiguió- Resulta que hay unas criaturas que se llaman parcas, y estas cuando cortan un hilo muere alguien. Bueno pues he sabido mediante ellas que tu hilo será cortado hoy y por una promesa que le hice a cierta gente- dijo esto poniendo los ojos en blanco- he de salvar a elementos como tú.
- Vale, recapitulemos. El hombre que se ha colado en mi casa de una manera que no logro entender me está diciendo que debo ir con él porque unos espíritus o algo así le han dicho que me voy a morir. Ajam. Una pregunta ¿Debo llamar a la policía o sales tu por tu cuenta?
- De acuerdo yo no quiero problemas. Que pases una buena tarde.
- No vuelvas por aquí por favor- le dije antes de cerrar y asegurar la puerta de nuevo.
Hecho esto, procedí (como todos los días que libraba) a elaborar un artículo en mi blog con las notas que me faltaban por tachar. Mi ritual, sin embargo, se vio interrumpido por un estruendo ensordecedor. Sonó a madera astillada y a metal siendo golpeado contra algo. Casi no me dio tiempo a asomar la cabeza cuando vi que había tres hombres armados que habían reventado la puerta de mi casa. En aquel momento mi cabeza comenzó a pensar a toda velocidad. No podía volver a mi habitación, tardaría demasiado en subir la persiana y saltar por allí, y si me quedo me matarían. Descartado ¿El baño? La ventana es demasiado pequeña, más de lo mismo. Entonces mi única opción libre era la de la cocina. Corrí con todas mis fuerzas hacia la ventana abierta y simplemente, salté.
Fue en ese mimísimo instante, en el que me di cuenta de que mi vida iba a cambiar y no volvería a ver mi casa en muuuuuuucho tiempo
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